Un pOcO de histOria
Durante el siglo XIX, la Alhambra desempeñó un papel singular como alojamiento para viajeros románticos. Hasta 1870, no fue declarada Monumento Nacional, por lo que sus visitas no estaban reguladas y su restauración aún estaba pendiente. El mantenimiento del recinto dependía de los habitantes que residían dentro de sus muros. En este contexto, la Alhambra se convirtió en un refugio para muchos viajeros que anhelaban hospedarse en las mismas estancias que la Casa Real o en instalaciones cercanas. El acceso a la fortaleza se obtenía con el permiso del alcaide. Sin embargo, a partir de 1840, se estableció una norma estricta que prohibía entrar o salir de la Alhambra después de las diez de la noche, dificultando el tránsito de los visitantes. Con la creciente afluencia de viajeros en el siglo XIX y la prohibición de alojarse en los palacios de la Alhambra, la demanda de hospedaje aumentó, lo que llevó a la apertura de varios establecimientos en sus cercanías.


















