
El Parador de San Francisco se erige en el antiguo convento de San Francisco, situado en el tramo final de la Calle Real de la Alhambra. Este emblemático edificio fue el primer convento cristiano mandado construir por los Reyes Católicos en el recién conquistado Reino de Granada, en 1494, sobre las ruinas de un palacio nazarita, del cual aún se conservan notables vestigios, como la Sala Nazarí. En 1521 fueron enterrados la primera vez los Reyes Católicos en la capilla del convento, hasta que Carlos I de España ordenó que los enterrasen en la capilla Real de Granada.
Abandonado en 1835 por los franciscanos. Desde 1869 el edificio pertenece a Patrimonio Histórico y entre 1927 y 1936 se llevó a cabo una restauración casi completa del inmueble, transformándolo en una residencia para artistas. La zona que actualmente alberga el actual parador nacional de turismo que se inauguró en 1945.
Viajeros y Viajeras que se alojaron:
• Isabella Frances Romer (1798-1852) visitó la Fonda de San Francisco en 1842, recomendada por el cónsul de Málaga.
“Llegamos a la puerta del hotel, que nos pareció más la entrada de una granja. Aunque no pedíamos mucho, solo cuatro dormitorios grandes y dos para el servicio, nos costó conseguir alojamiento. La posada había sido inaugurada hacía tan poco que carecía de lo más elemental, sin el más mínimo mobiliario. Las ventanas estaban desprovistas de cristales, pero el reciente blanqueado de las paredes y los suelos de barro nos pareció acogedor tras dos días de desventura en las ventas españolas. A pesar de que solo había unos colchones en el suelo, un par de sillas desvencijadas y una mesita, preferíamos eso a las historias de suciedad y pulgas que habíamos escuchado sobre las viejas posadas granadinas.
Había un solo espejo para arreglarnos, y el aire frío nos hacía temblar por las noches, ya que las ventanas carecían de cristales. Al caer la noche, cerrábamos los postigos de las ventanas herméticamente. Nos llevaron unas velas, que apenas iluminaban la oscuridad y dejaban al descubierto nuestro cansancio y malestar. No teníamos apetito, ya que al llegar no había nada disponible para comer.”

