
La leyenda cuenta que la madre de Boabdil (el rey Chico) facilitó la huida de su hijo por este camino para liderar a los rebeldes del Albaicín contra su padre. Conocido como Cuesta de los Chinos desde su empedrado con cantos rodados a principios del siglo XX, también se le llamó Camino de los Muertos, por ser paso de cortejos fúnebres hacia el antiguo cementerio de la Sabika, y Camino de los Molinos, por los molinos harineros de la zona.
Su recorrido sigue el cauce del agua sobrante de la Alhambra, ofreciendo vistas de las torres de las Damas, del Cadí, de la Cautiva, de las Infantas y del Cabo. Al finalizar, al cruzar el puente del Aljibillo, nos encontramos con el Albaicín. A la derecha, el camino del Avellano ofrece vistas del Sacromonte y su abadía. A la izquierda, el Paseo de los Tristes nos conduce hacia el corazón de Granada.

