
Regentada por la familia Barrios, esta taberna estuvo en funcionamiento junto al Baño de la Mezquita, desde 1886 hasta 1934. Aún se conserva un pequeño patio y un pilar con una fuente, vestigios de aquel vibrante punto de encuentro para artistas, poetas, músicos e intelectuales.
Entre sus ilustres visitantes destacó el pintor y escritor Santiago Rusiñol (1861-1931), quien residió allí durante una temporada. A finales del siglo XIX y principios del XX, casi todos los artistas y personajes de renombre que llegaban a la Alhambra pasaban por la taberna, desde donde se les facilitaba alojamiento, manutención y guía.
Este emblemático lugar fue un punto de reunión de figuras destacadas de la cultura, como Federico García Lorca y Manuel de Falla. Ángel Barrios (1882-1964), hijo del patriarca de la familia, renombrado guitarrista y compositor, desempeñó un papel clave en este intercambio cultural.
En la actualidad, el establecimiento alberga un museo dedicado a honrar su figura y el ambiente intelectual que floreció en los albores del siglo XX

