
Era el eje principal de la ciudad palatina de la Alhambra, cuyo trazado se extendía desde la Puerta del Vino hasta el actual Parador de San Francisco. Con la creciente afluencia de viajeros en el siglo XIX y la prohibición de alojarse en los palacios de la Alhambra, la demanda de hospedaje aumentó, lo que llevó a la apertura de varios establecimientos en sus cercanías.
Uno de los primeros en inaugurarse fue la Fonda de San Francisco, actual Parador de San Francisco. En la misma época abrió la Pensión Alhambra y, frente a ella, la Pensión Carmona. Un poco más abajo, se encontraba la taberna El Polinario, popular entre los visitantes y artistas que acudían a la Alhambra

