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19th Ave New York, NY 95822, USA

Las primeras menciones a los mesones granadinos datan de 1564, y las actuales calles Mesones y Alhóndiga aún conservan el recuerdo de la zona donde se concentraba la mayoría de estos establecimientos, junto con posadas, bodegones, botillerías y tabernas, hasta bien entrado el siglo XIX. Para los viajeros de la época, estos mesones solían ser el primer refugio, donde se hospedaban mientras buscaban un alojamiento más duradero, como casas de huéspedes, hoteles o los emblemáticos cármenes granadinos, que ofrecían la experiencia estética que tanto atraía a los forasteros.

Estos mesones eran generalmente grandes caserones, donde la entrada servía de cuadra y establo, y la cocina funcionaba como un refugio tanto para los hombres como para los animales durante las frías noches de invierno. El principal servicio de los mesones era asegurar la guarda y descanso de animales y mercancías, mientras que la atención al viajero quedaba en un segundo plano. No obstante, algunos mesones disponían de habitaciones especiales para huéspedes más acomodados, como damas o familias enteras, quienes buscaban un mayor confort.

A finales del siglo XIX, Granada contaba con 35 posadas. Aunque no eran los lugares más cómodos para pasar la noche, su cocina era inigualable, ofreciendo comidas abundantes y económicas. Un almuerzo de ocho reales incluía sopa, un plato de huevos con jamón, guisado, menestra, ensalada, dos postres, una copa de aguardiente, además de pan y vino sin limitación.

Posada del Sol

Situada en la placeta Alhóndiga, esta edificación destacaba por su fachada, que lucía un sol de cerámica, un símbolo colocado en el
siglo XVI y que perduró hasta su demolición en la década de 1950. Entre los viajeros que tuvieron la oportunidad de alojarse en este mesón se encuentran figuras como Richard Ford y Sir Arthur de Capell-Brooke (1791-1858), quien residió en él entre 1827 y 1828.

Posada de Espada

Ubicada en la placeta de la Alhóndiga, esta posada fue el primer destino de Washington Irving en su visita a Granada, llegando a ella en la primavera de 1829. Tras pasar una semana en el establecimiento, Irving consiguió finalmente la autorización para visitar la Alhambra, un paso crucial en su inmersión en la magia y la historia de la ciudad.

Posada de las Imágenes / Fonda Victoria (actual Hotel Victoria)

Fue el mesón más antiguo y uno de los hospedajes más concurridos de la ciudad. Ubicada en la esquina de Acera del Darro con la Placeta de San Antón, esta posada se distinguía por su casa en la esquina y un amplio corralón detrás, famoso por las hornacinas que adornaban su fachada. Durante la primera mitad del siglo XIX, se convirtió en el refugio predilecto de numerosos viajeros románticos. Ya no eran los agricultores que llegaban a la ciudad para vender sus productos en las Alhóndigas, sino extranjeros en busca de un alojamiento cómodo y acogedor.

A lo largo del siglo XIX, el corralón fue segregado y dio paso a la construcción de la Fonda de la Victoria. No obstante, la Pensión de las Imágenes continuó en pie hasta 1897, cuando fue demolida para dar lugar a un nuevo edificio: una esquina-torreón redondeada que albergaría el Gran Hotel Victoria, marcando el fin de una era y el inicio de una nueva etapa en la historia hotelera de Granada.

Posada de las Tablas

Con entrada por la Plaza de la Trinidad, la Posada de las Tablas gozó de gran popularidad debido a su ubicación estratégica, cerca de una de las entradas principales de la ciudad. Aunque no ofrecía almuerzos, sus huéspedes solían acudir a una casa de comidas cercana, en la calle Alhóndiga. La calle Tablas, que comenzaba al final de la calle Mesones y terminaba en las afueras, junto al Palacio del Conde de Luque (de las columnas), era un punto de paso obligado para los viajeros.

En 1822, Charles Rochfort Scott (1790-1872), al llegar a Granada, dejó sus efectos personales en la Fonda del Comercio y envió sus caballos a la Posada de las Tablas, reflejando la preferencia de los viajeros por este establecimiento.

El solar que había ocupado el antiguo convento de los Trinitarios Descalzos fue declarado de utilidad pública, y en 1897 se transformó en un espacio público. Con el objetivo de dotar a la ciudad de áreas arboladas que mejoraran la higiene y la calidad del aire, la plaza pasó a formar parte de la estructura urbana tal como la conocemos hoy. Finalmente, en 1955, se demolió el antiguo edificio de la posada, dando paso a nuevas construcciones y a la remodelación del entorno.

Mesón/Posada Patazas

Ubicada en la calle Recogidas, próxima la iglesia de San Antón y al lugar donde Mariana Pineda fue recluida momentos antes de ser “ajusticiada” en el Campo del Triunfo el 26 de mayo de 1831, esta posada tenía como propósito servir de cárcel o refugio para mujeres “descarriadas”. La posada fue demolida en 1958 para permitir el ensanchamiento de la actual calle Recogidas.

Posada Patio del Toro

El acceso de esta posada, en la calle Mesones, nº 50 es la única estructura original que se conserva desde el siglo XVI.

Mesón/Posada del Pilar del Toro

Situada en la calle Elvira, esta posada surgió en 1866 y se consolidó como un punto de encuentro para los viajeros que buscaban comodidad y buen servicio. Frente a ella se encontraba el Pilar del Toro, una estructura de piedra de Sierra Elvira, que desde 1940 se encuentra en Plaza Nueva. Este pilar, originalmente utilizado como abrevadero para los animales y como suministro de agua para los vecinos del barrio, era un elemento esencial en la vida cotidiana de la zona, añadiendo un carácter pintoresco y funcional al entorno de la posada.