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EL CUaRTO REAL EN LOS SIGLOS XIX Y XX

Joseph Lavallée y Adolphe Guéroult.Espagne, Paris, 1844. Curiosamente también llamado pórtico del Generalife.

James Cavanah Murphy, Las Antigüedades árabes de España. La Alhambra (1813-1816). Erróneamente llamada pórtico del Generalife.

idealizaciOn : EL CUaRTO REaL EN LOS SIGLOS XIX Y XX

Durante el siglo XIX, el Cuarto Real experimentó una transformación significativa al convertirse en propiedad privada y sufrir el implacable deterioro del olvido. A pesar de estos cambios, el edificio mantuvo su estructura básica y se integró en un nuevo palacete que, aunque en mal estado, seguía despertando el interés de los estudiosos por los vestigios de época nazarí que aún conservaba.

Los grabados de los viajeros románticos del siglo XIX, aunque idealizados y a veces inexactos, son esenciales para comprender la evolución del edificio y su importancia dentro del paisaje urbano de Granada. La torre ha permanecido como el elemento más destacado del conjunto, reflejando su relevancia histórica y cultural.

En 1859, Emilio Pérez del Pulgar y Blake recibió autorización para erigir un elegante palacete contiguo a la qubba, integrándolo en su vivienda. Este proyecto resultó en la desaparición de un pórtico de cinco arcos que precedía al edificio, así como en la ocultación de la alberca y el jardín ancestral bajo la nueva estructura. Durante este periodo, la fascinación por el estilo árabe estaba en auge, y era común que las residencias burguesas incorporasen un “cuarto moro”, añadiendo un toque exótico a sus hogares

Izquierda: La qubba y la vivienda en una foto de Laurent, hacia 1867.
Derecha: Manuel Torres Molina, a ñ os 30 del siglo XX.

EL SIGLO XIX Y La VISION ROMaNTICa DEL CUaRTO REaL

La declaración del Cuarto Real como Monumento Artístico en 1919 no impidió que, durante el siglo XX, la residencia adjunta a la qubba experimentara diversas modificaciones estéticas, especialmente notables en su ala oeste. Entre estos cambios, se reemplazó una terraza al aire libre por un elegante mirador cerrado, y a partir de 1966, se introdujo una moderna pérgola de hormigón. Estas transformaciones reflejan la evolución en el uso y la percepción del espacio, adaptándose a las necesidades y gustos cambiantes de sus ocupantes a lo largo del tiempo.

Tras años de abandono, en 1990 el Ayuntamiento adquirió el Cuarto Real y parte de la huerta, salvaguardando así parte de su legado.